Mujeres heterosexuales en el tango queer

Excerpt from ‘El libro de tango queer’, chapter 2

Mujeres heterosexuales en el tango queer

© Sasha Cagen and Birthe Havmoeller (ed.)

Conversación entre Sasha Cagen y Helen La Vikinga en el Tercer Festival Internacional de Tango Queer de San Francisco, en California, junio de 2011. Resumen de la entrevista en video: IdeaChat2: Mujeres Heterosexuales en el Tango Queer con Helen La Vikinga [1].

Sasha: Helen La Vikinga es una bailarina islandesa asombrosa que enseña tango en Buenos Aires. Esta aquí en San Francisco para el Festival Internacional de Tango Queer. Tuvimos una conversación estupenda ayer sobre tango queer y cómo es diferente de lo que yo pensaba. Y creo que este sería un tema muy copado para el segundo IdeaChat. Básicamente para empezar, pensaba que el tango queer era para gente que tiene la misma sexualidad, pero parece que es mucho más, así que lo estoy descubriendo a través de este festival. ¿Qué es el tango queer para ti, Helen, y cómo te metiste en esto?

Helen: El tango queer es, especialmente para mí, cuando los roles del tango no dependen del sexo o de la sexualidad. Porque en el tango tradicional hay un hombre, un tipo hetero llevando a una mujer hetero. La mujer es quien “sigue” y el hombre “guía”. En el tango queer puede haber una mujer llevando, o un hombre siguiendo. Pueden ser heteros o gays, así que la definición es más tango en rol abierto que tango gay. El tango en rol abierto significa que los roles no se definen por el sexo o la sexualidad.

Sasha: ¿Te parece que la mayoría de la gente del tango queer es gay?

Helen: Helen: Depende de dónde. Hay mucha gente que baila los dos roles. Hay profesorxs que trabajan con el tango. También hay gente, especialmente mujeres, que se meten cada vez más en llevar, porque a menudo en la escena del tango hay más mujeres que hombres y están cansadas de esperar a que las saquen a bailar, así que empiezan a llevar. No tiene nada que ver con su sexualidad. Simplemente les parece que empezar a llevar es un reto y lo aceptan. A menudo les gusta mucho más que seguir. Creo que hoy por hoy, en 2011, nos gusta más llevar porque no nos gusta la idea de que tenemos que bailar un cierto rol por nuestro género. Y eso es lo que yo sentí. Soy hetero, pero me gusta llevar. Me gusta bailar y para mí el tango es uno. Espero que en el futuro todo el mundo baile con todo el mundo, ya sean heteros, queers, hombres o mujeres. No deberíamos estar divididxs. Puedo entender que al principio es necesario que estemos divididxs para que podamos tener nuestro propio espacio para llevar. Puedo llevar a un chico, ya sea hetero o gay, eso no es importante.

Sasha: Vine a la clase de La Vikinga ayer. Era una clase toda de mujeres lo que es inusual y por ese lado era “queer”, pero lo que enseñaste era totalmente la esencia del tango. Así que fue interesant reflexionar sobre eso, porque no hay nada queer en ello. Fue completamente tradicional, incluso el abrazo era un abrazo cerrado tradicional, en oposición a cómo suele bailar la gente de San Francisco, más abierto.

Helen: Para mí sólo hay un tango. Enseño de la misma manera en los festivales queer o en ambientes queer que en festivales tradicionales/heterosexuales.

Sasha: Una cosa que me parece intersante es cómo a veces las milongas muy tradicionales de Buenos Aires pueden ser ambientes muy opresivos y los espacios queer son más relajados. ¿Cuáles crees que son las diferencias? ¿Y por qué se dan?

Helen: Como persona que conoce muy bien las milongas y sus atmósferas, me siento más relajada [en las milongas alternativas] como por ejemplo las gays, que en las totalmente tradicionales. En la milonga gay siento que la gente simplemente va a bailar. No van allí a encontrar a alguien para salir o para tener sexo. A las milongas queer se va a bailar.

Sasha: ¿Incluso en las milongas tradicionales van para encontrar un hombre?

Helen: Estoy segura de que en cualquier lugar donde dos personas se encuentren, si hay algo entre un hombre y una mujer o entre dos personas gay, por supuesto no hay nada malo en ello, pero quizás el propósito de ir allí no era encontrar a alguien para ligar. El propósito sería ir allí a bailar, y si pasa algo, es divertido. Mientras que en las milongas de moda a menudo hay como una competición entre las mujeres. Hay un montón de chicas jóvenes y de extranjeras que también vienen. Y los hombres no son tantos así que pueden elegir entre toda esta multitud de mujeres (…) todas las mujeres argentinas de más de 45 ni siquiera van a esas milongas, porque saben que nadie las sacará a bailar cuando hay esta multitud de chicas guapas de fuera. Ellas ni siquiera tienen que bailar bien para que las saquen, mientras que la mujer argentina puede ser muy buena bailarina pero no la sacarán a bailar porque no tiene 30 sino 50. Y los hombres saben que no van a tener sexo con ella… así que ¿para qué sacarla a bailar?

Sasha: La costumbre es invitar a tomar un café a las tres de la mañana. ¿Esa es la palabra clave?

Helen: Si, o champán…

Sasha: He sido una de esas mujeres. Aparezco en alguna milonga, no siempre me invitan a bailar, pero sí lo suficiente, ya sabes, siendo una principiante total. Al contarme toda esta situación, me abriste los ojos, me di cuenta de la situación de esas mujeres, y de cómo esa dinámica se repite una y otra vez, y después al hablar contigo sobre el mundillo queer eso me hizo pensar, vale igual eso es más relevante para mí… incluso aunque no soy homosexual. Pero me pregunto ¿me sacarían a bailar en una milonga queer?

Helen: Sí, eso es, no… es como cualquier otro lugar, en los lugares pequeños primero te tienen que conocer antes de que alguien te saque a bailar. No es porque no seas gay que nadie te saque a bailar. Por ejemplo en la milonga queer de Buenos Aires hay como un 50/50% de gente gay y hetero.

Sasha: ¿Fuiste una de las primeras personas queer que empezó la escena de tango queer en Buenos Aires?

Helen: fui quizá una de las primeras personas que tuvieron milongas gay friendly, o donde la gente del mismo sexo podía bailar junta. Como mujer que lleva yo bailaba con mis amigas y con muchas chicas… y en nuestras milongas quería que la gente pudiera bailar con gente de su mismo sexo o del otro. A mí me da igual. Mientras la gente se respete en la pista, no me importa quién baile con quién. (…)

Sasha: Parece que el tango queer es mucho más común en San Francisco, hombres siguiendo y mujeres llevando. Siento que nunca he visto esto en una milonga tradicional en Buenos Aires.

Helen: Creo que en general es más común fuera de Buenos Aires, especialmente en el norte de Europa. No en el sur de Europa, sino en el norte de Europa es bastante común ver a chicos bailando juntos. Dos chicos heterosexuales bailando juntos simplemente para probar ambos roles y cosas así… Y como dije antes, muchas mujeres llevan y algunas de ellas son muy buenas.

Sasha: ¿Cuáles son las cualidades de una mujer que lleva que son diferentes de las de un hombre que lleva?

Helen: Creo que las mujeres que llevan a menudo son más sensible y más suaves en su manera de llevar. A veces esto es negativo, porque necesitan más poder, fuerza y estabilidad y al mismo tiempo aportan más sentimientos… Se imaginan mejor cómo es para quien sigue. Mientras que a menudo los chicos, simplemente están llevando y no se preguntan cómo se siente quien sigue. Así que cuando bailo con una mujer que lleva a menudo es más sensible y más suave. Mi experiencia como profesora, es que muchas mujeres aprenden muy rápido. Sorprendentemente, mucho más rápido.

Sasha: ¿Son mujeres que ya sabían seguir?

Helen: Claro, muchas de ellas sí. No todas. Quizás es porque ya tienen algo de conciencia corporal. Hace otras cosas, yoga, otros bailes, etc. Me ha sorprendido a veces cuando trabajo. A veces trabajo con parejas hetero y otras con parejas gay. Me acuerdo de una de ellas que no estaba acostumbrado al tango queer, pero trabajó conmigo en un festival de tango queer. Estaba totalmente sorprendido de lo rápido que aprendían las mujeres. En la primera clase las mujeres ya estaban llevando. [Dijo:] “A nosotros nos llevaría meses o años aprender a llevar, ¡y ellas ya están llevando!”. Él también estaba sorprendido, así que no soy sólo yo.

Sasha: Es básicamente una perogrullada, que es mucho más difícil llevar que seguir o aprender algo. Es interesante.

Helen: Es una generalización pero quizás tiene que ver con el hecho de que las mujeres suelen ser capaces de hacer más de una cosa a la vez.

Sasha: Multitasking.

Helen: Quizás es que están más acostumbradas a hacer muchas cosas. Pueden llevar y pensar en alguien que está detrás… y al mismo tiempo pensar en cómo es para quien sigue. Si hago tal, esto le afectará. Por otro lado, los hombres, son más técnicos. Es como si estuviesen estudiando un motor. No me gustan mucho las generalizaciones, pero es lo que he experimentado.

Sasha: ¿Y los hombres que siguen?

Helen: Los hombres muchas veces son más grandes, más pesados, con sus músculos y su esqueleto… a menudo son un poquito más rígidos, aunque por supuesto hay excepciones. No es como esta suavidad [que tienen las mujeres que siguen]. También es una energía diferente. Me encanta mirar a dos chicos que bailan. Es una energía diferente, y a menudo no es esta suavidad.

Sasha: Ese es el origen del tango, ¡¿no?! Hombres bailando juntos …

Helen: A menudo estaban practicado, por supuesto había gays en aquel tiempo, así como siempre los habrá. Pero era más como que estaban practicando o entrenando, porque en aquel tiempo en Buenos Aires, entre 1880 y 1920 había muchxs emigrantes. Y había muchos más hombres que mujeres. Había un montón de hombres que llegaban que habían dejado sus familias o sus prometidas. Tenían que ser muy buenos bailarines para ser elegidos por las mujeres. La situación era la opuesta a la actual. Hoy en día muchos hombres dejan de ir a clase. No avanzan mucho, porque no lo necesitan, porque hay un montón de mujeres esperando para bailar… Un chico que no es un mal bailarín, pero tampoco muy bueno, puede bailar toda la noche. Hay un montón de mujeres con las que bailar de cualquier manera. Mientras que las mujeres necesitan seguir tomando clases, mejorando, porque lo necesitan, con el fin de tener la posibilidad de que las saquen a bailar.

Sasha: Estuvimos hablando de esto ayer. Diste el consejo de que las mujeres deberían decir más que no.

Helen: Por lo menos deberían ser un poquito más selectivas. Por qué debemos darles a los hombres este poder de que pueden simplemente dejarlo… y ni siquiera preocuparse por ser buenos bailarines, porque pueden bailar toda la noche.

Sasha: Así que piensas que si decimos más que no, entonces los hombres o la gente que lleva estarán más dispuestxs a tomar clases y mejorar?

Helen: Sí, quiero decir, no va a funcionar si sólo lo hago yo, sino si nos hacemos más selectivas. Ellos son selectivos, porque no bailan con todo el mundo. Escogen a las buenas bailarinas.

Sasha: Hay toda esta onda de que los hombres eligen. Sólo tienen que chasquear los dedos o extender su mano y se supone que una tiene que levantarse y… ¡Cómo me fastidia!

Helen: Sí… de alguna manera también es lo que es el tango. Es un pequeñito mundo cruel. Y a la vez es maravilloso.

Nota
1 Entrevista completa en Vimeo: http://vimeo.com/26247448